Deportes Mundial 2014
09/06/2014

Vivir el Mundial ¿juntos o separados?

El Campeonato Mundial de fútbol puede despertar en algunos hombres una pasión algo desmedida con la que muchas mujeres tienen que batallar. Sin embargo, en vez de sentirnos ignoradas podemos aprovechar este momento dedicándonos más tiempo a nosotras.

El fútbol, pasión de multitudes para algunos, distractor de la realidad para otros, es mucho más que una actividad de carácter competitivo. Tal es así que hay quienes estarían dispuestos a dar la vida por su equipo o terminar una relación sentimental con tal de poder ver los partidos de su interés cuantas veces tengan ganas.

Pero hay un momento en la vida de los amantes del fútbol en los que se mezcla la pasión con el patriotismo, la diversión con la angustia y, como dice una publicidad de tv satelital, parece que “nada más importa”. Se trata del Campeonato  Mundial de Fútbol, celebración que puede generar, entre otras cosas, conflictos entre las parejas o un aumento de la disputa machista-feminista.

 

No molestar: hombres viendo futbol

Al respecto, por estos días han surgido todo tipo de artículos que alertan las conductas que los hombres odian de ellas durante el mundial y viceversa. Entre los primeros han surgido “reglas” que las mujeres tienen que cumplir durante todo el Mundial tales como: “Durante los partidos soy sordo y ciego. No esperes que te escuche, mire, abra la puerta, conteste el teléfono, vea a los niños que se cayeron del segundo piso, salude a tu mamá, haga las compras, apague el incendio de la cocina, etc”.

Sin embargo, y aunque cada vez más hay más mujeres amantes del futbol, todavía son vistas como forasteras en el mundo de este deporte y una gran mayoría lo acepta pero no se fanatiza como lo hacen los hombres. Para ellas es inexplicable e inconcebible que durante el Mundial: no haya otro tema de conversación más que ese; que los hombres se apoderen del televisor no solo para ver partidos sino programas que analizan cada jugada como si fueran matemáticos resolviendo una ecuación; que se maximicen sus actitudes machistas y/o egoístas organizando toda su vida social en torno al Mundial, planeando juntadas en casa con amigos y exigiendo a sus mujeres que acepten todo con una sonrisa y si es posible en silencio.

 

Tiempo para nosotras

No obstante , hay que verle el lado positivo a esta situación y  para aquellas que prefieren tener lejos a los hombres durante el Mundial con tal de no soportar sus pasiones exacerbadas, puede ser un momento perfecto para organizar  salidas y reuniones con amigas ya sea para ver el partido ( pero con el relax que la mayoría de las mujeres sentimos al saber que perder un partido no es el fin del mundo) o para ponerse al día con aquellas personas que hace mucho no ven o por qué no, salir de compras sin la presión de elegir rápido porque ellos no soportan esperar.

 

Compartir es lo que importa

Sin embargo, con una mirada más conciliadora también podemos pensar que no hay muchas instancias en la vida de un pueblo en la que, más allá del fanatismo, la mayoría gritamos, sonreímos y nos abrazamos por un mismo motivo. Y eso habría que rescatar de esta competencia deportiva: la posibilidad de que un partido pueda ser excusa para juntar a los afectos, a los que vemos poco o mucho, a los distanciados o los olvidados. Al respecto, y para valorar más nuestras posibilidades, en Irán, rival de la Argentina en el Mundial, hombres y mujeres tienen prohibido ver juntos la televisación de los partidos (que el gobierno hará en cines de todo ese país). Es algo paradójico que en nuestras tierras, teniendo la libertad de elegir, en muchos casos optemos por separarnos porque al final, lo importante es la familia, los amigos, los que queremos, y ahí sí, “nada más importa”.