Moda Tu guardarropa
11/04/2014

Calzas ayer, hoy y siempre

Las calzas tienen una larga historia que incluye a reyes, deportistas y, por supuesto, a la mujer actual que la sigue eligiendo una y otra vez. En esta nota te contamos la evolución de una prenda que ya es un clásico de todos los tiempos.

La historia de las calzas como prenda de vestir comienza en el Renacimiento. Por ese entonces, las usaban solo los hombres ya que las mujeres cubrían sus piernas con vestidos largos. Sin embargo no cualquier varón las vestía ya que al ser una prenda costosa de producir, sólo los monarcas o adinerados se daban ese lujo.

Recién en el siglo XV, las mujeres incorporan las calzas a su vestuario, sin embargo no se trataba de aquellas que van desde la cintura hasta los pies sino que lucían bastante parecidas a lo que hoy conocemos simplemente como medias aunque estás se sujetaban con un cordón.

Por mucho tiempo, el uso de esta prenda ceñida al cuerpo estuvo relegada a los deportistas pero, ya en el siglo XX , las calzas cobran protagonismo absoluto en la exuberante década del 80. En aquel tiempo las mujeres se empezaban a preocupar cada vez más por tener cuerpos atléticos y por eso la moda se inspiraba en prendas de vestir que originalmente se usaban en el gimnasio tales como remeras grandes, polainas, chalecos y, por supuesto, las calzas. En esa época, se las usaba de colores brillantes y de tejidos muy diversos tales como lurex, cuero o lycra.

  

A pesar de que la moda puede ser entendida como cierta imposición de grupos selectos que marcan las tendencias a seguir, siempre es la gente común la que termina decidiendo seguir o no algún estilo y esto puede suceder por distintas razones. En el caso de las calzas, si aún se las sigue eligiendo es porque no solo son muy cómodas, sino que también estilizan los cuerpos y son súper versátiles, ya que pueden ser usadas en diferentes momentos del día, por mujeres de distintas edades, y para diversas actividades.

  

Ya sea en su versión chupín o rectas, de suplex o de algodón, las calzas actualmente se han transformado en un comodín infaltable en los guardarropas femeninos. Son sinónimo de libertad de movimiento y por qué no, de buen vestir…por algo nació como una prenda que solo los distinguidos podían usar.